¿Qué propone Jorge Serón como Constituyente?

¿Qué propone Jorge Serón como Constituyente?

El ingeniero forestal, con una importante trayectoria gremial y profesional, sin militancia política, nos explica las causas que lo alientan a formar parte de la Convención Constitucional.

El libre emprendimiento, la descentralización, la polarización del país, el rol del Estado y sus insuficiencias, son parte de las principales motivaciones que tiene Jorge Serón, para representar al Distrito 20 en el debate y redacción de la futura Carta Magna.

“En Chile estamos viviendo momentos de polarización, en que los extremos se están tomando la esfera política. Es tiempo de que personas que tienen la capacidad de dialogar en la diferencia y de encontrar consensos se integren en el debate, y creo tener las competencias para hacerlo”, indicó el ex presidente regional de la Corporación Chilena de la Madera.  

En su carrera por llegar a la Convención Constituyente, Jorge Serón explica las actividades que se han tomado su agenda estos últimos meses. “Lo primero que hice cuando me plantearon ser candidato, fue estudiar y entender que hace y que no hace la Constitución, para ello realicé un diplomado y segundo, durante los primeros dos meses realicé un trabajo territorial escuchando inquietudes y necesidades de las comunidades, pero frente a la alarmantes cifras de contagio, decidí frenar el trabajo en terreno y escuchar a las personas a través de llamados, streaming y redes sociales”.

·       Si pudiera indicar la gran cruzada que le gustaría realizar en el debate Constituyente, ¿Cuál sería?

Unir a todos los Constituyentes para eliminar definitivamente el centralismo agobiante que hoy tenemos, dotando a las comunas y regiones de autoridad y poder.  Debemos eliminar el centralismo, ya que inhibe las capacidades locales, genera un sentimiento de frustración e impotencia en la resolución de los propios problemas y una fuerte limitación en la capacidad de crecimiento.

Será importante dotar de mayores poderes a los Gobiernos Regionales y Comunales, para obtener y administrar recursos, otorgando libertad para definir sus inversiones. Junto con entregar atribuciones a nuestras autoridades locales para diseñar e implementar planes de desarrollo y políticas públicas regionales a largo plazo.

·       ¿Qué tipo de sistema de Gobierno cree usted que debiera tener Chile?

Creo importante mantener el régimen Presidencial como el actual de Gobierno, pero con algunos cambios. Es necesario traspasar algunas atribuciones que hoy tiene el Presidente de la República al Parlamento, particularmente, en aspectos presupuestarios, para empoderar a las regiones y comunas. Es necesario alcanzar un equilibrio colaborativo entre el poder Ejecutivo y el Legislativo.

Pero para ello, hay que avanzar en la modernización del Estado y del régimen político, para enfocarnos en contar con un Estado moderno, eficiente y al servicio de las personas. 

·       Respecto del rol del Estado, ¿cuál cree usted que es la mejor alternativa para Chile?

El Estado debe mantener su rol subsidiario y regulador de la actividad económica, promoviendo el libre emprendimiento como el motor para lograr el desarrollo y bienestar de la sociedad. Por otra parte, le corresponde al Estado asumir un rol solidario activo en materias de salud, educación y pensiones. El Estado debe asegurar para todas las personas la provisión de salud y educación de calidad, ya sea pública o privada, nadie puede quedar fuera del sistema en función de renta o condición social.

·       ¿Qué temáticas cree que es importante incluir en el debate Constituyente?

Tres cosas. Lo primero, generar el reconocimiento Constitucional a los pueblos originarios con sus derechos culturales, lingüísticos y territoriales; lo segundo se relaciona con el Cambio Climático y temas ambientales, la nueva Constitución debe garantizar el derecho de todos a vivir en un ambiente libre de contaminación, así como la obligación que tenemos como sociedad de disminuir nuestras emisiones contaminantes, junto con el deber de proteger la biodiversidad de nuestra flora y fauna; y la tercera, consagrar el carácter de bien nacional de uso público del agua, asegurando el derecho humano al agua para fines de consumo básico, así como también asegurando el acceso y disponibilidad para las actividades económicas vinculadas con la agricultura y la industria.